LAS COSAS BUENAS NECESITAN TIEMPO

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“Las cosas buenas necesitan tiempo”. Te parecerá una obviedad. Pero déjame contarte:

Las cosas buenas necesitan tiempo para ser hechas con mimo. Es como yo lo entiendo. Un buen guiso tarda horas en estar en su punto. Los vinos necesitan décadas para madurar. Las estalactitas crecen un centímetro por año y los planetas tardaron milenios en formarse. Una persona tarda 9 meses en poder respirar por sí misma. El amor se afianza en el día a día y las relaciones duraderas se continúan construyendo durante toda la vida.

También yo necesito tiempo vuestro, para conoceros, para compartir, para que me contéis proyectos e ilusiones, para preparar dónde, cuándo y cómo haremos vuestras fotos, y para poder dedicar todas las horas necesarias a que recibáis el trabajo digno de una meticulosa artesana.

El mayor lujo de la época que nos ha tocado es ese: poder hacer cosas con tiempo. Y nuestro mayor reto: poder vivir una vida consciente, plena y slow.

Para mí lo más importante -y esto es lo que me apetecía contarte hoy- es que como el vino, también los recuerdos mejoran con los años. Quiero que puedas ver tus fotos dentro de 10, 20, 30 años y que hayan envejecido bien. Que sean lo más atemporales y duraderas posible: que no nos condicione alguna moda fotográfica o la prisa. Que podamos tomarnos tiempo, que os escapéis de la rutina depredadora para venir a verme al estudio, que tengamos la oportunidad de hacer una sesión preboda, de conversar y conectar.

 
Paula G. Furió